ADN Logopost (II): la importancia de las personas

ADN Logopost (II): la importancia de las personas

Hoy en día se habla mucho de la cultura empresarial centrada en las personas, para nosotros, las empresas familiares, no es nada nuevo, siempre ha sido así. Está escrito en nuestro ADN, nuestra empresa no se entiende, si en el centro no está lo más importante, las personas.

Y es que, como ya os contamos en el primer artículo sobre el ADN de Logopost, os queremos contar nuestra historia y cómo hemos llegado a ser la empresa que somos. Este artículo tiene un matiz distinto al anterior, puesto que, si hablamos de personas, ¿Quiénes mejor que aquellas que viven el espíritu de Logopost en el día a día para contarlo?

Hoy os traemos una serie de anécdotas vividas por miembros del equipo de Logopost, momentos bonitos, pero sobre todo difíciles, que pensamos transmiten esa centralidad de la persona que impregna cada rincón y que nos hace sentirnos orgullosos de nuestra empresa.

José Luis Postigo, era un gran amante de la familia, le gustaba mantenerla unida y pasar siempre que podía ratos junto a todos ellos. Ese espíritu familiar, lo llevaba consigo a todas partes, en el ámbito profesional trataba a la gente de forma cercana, siempre se interesaba por la vida de todos ellos y, a su vez, de sus familias. 

Practicando la cercanía en el día a día

Algo que caracterizaba a José Luis Postigo, era su forma de tratar a los trabajadores. Cada mañana cuando entraba en la fábrica, intentaba hablar con cada uno de ellos, y no era fácil, porque en esa época eran muchos empleados trabajando en fábrica. Se interesaba por sus vidas, su familia e incluso les invitaba a un cigarro… Era un trato cercano, siempre con una sonrisa, aunque luego supiera ponerse firme a la hora de trabajar.

El ser humano es un ser emocional, y esto influye mucho en la manera de afrontar todas las situaciones que vivimos. Podemos pensar que el trabajo es trabajo, pero es más sencillo cuando conoces a las personas, cuando conectas con ellas.

Transmitiendo con el ejemplo

En una empresa familiar como Logopost, el comportamiento de la familia es la clave. José Luis, siempre fue muy cercano con los clientes, proveedores y empleados, haciéndoles sentir especiales. Lo hacía de corazón, porque así era él, cercano, amable y muy sociable. Realmente eran especiales para él y lo sabía transmitir con su carisma.

Y es que la primera generación de una empresa siempre deja su esencia, su forma de hacer las cosas. Pero lo realmente difícil es transmitirlo a quienes vienen detrás, para que esa esencia no se pierda y se mantenga en el tiempo, para que esa esencia se convierta en el legado familiar. 

Esto se consigue viviendo muy bien los valores y cultura de la empresa en cada acción que llevamos a cabo para luego poder transmitirlo todo correctamente. En nuestro caso, nuestros valores están muy orientados hacia el bienestar de las personas que intervienen en nuestro día a día.

Es por ello por lo que la familia siempre ha mantenido una relación cercana, además de con el equipo, con clientes y proveedores, generando así una gran confianza entre ellos. Esta actitud se ha transmitido de generación en generación, Ana y Auxi han heredado esta forma de hacer negocios de su padre, manteniéndola a lo largo del tiempo. Ambas comparten esta actitud cercana con todas las personas que forman parte de Logopost.

Muchos compañeros han podido comprobar la empatía de la familia con la situación personal de cada uno, por ejemplo, con la flexibilidad de horarios cuando se necesita cuidar de algún familiar enfermo o ante cualquier otra circunstancia personal. Por no decir que Ana y Auxi siempre están dispuestas a escuchar cualquier problema personal, desde separaciones hasta pequeños problemas del día a día.

¿Cómo lo vive nuestro equipo?

ADN Logopost (II): la importancia de las personas

Pero este post no tendría sentido sin las opiniones directas de las personas que forman Logopost, ya que el valor y la importancia de las personas tiene que ser recíproco y no se conseguiría si no es bidireccional.

La escucha está en nuestro ADN y por eso, hemos preguntado a algunos compañeros, para que ellos también tuviesen voz y hablasen desde su experiencia personal. Y sus respuestas nos hacen estar muy orgullosos, ya que muestran un gran valor humano en una plantilla muy consolidada, con muchos años sin apenas cambios.

Manolo, que lleva 25 años en Logopost nos cuenta…

“Gran ejemplo de ello es la involucración de todo el equipo en los traslados de instalaciones que ya hemos pasado, realizando jornadas exhaustas de esfuerzo físico y organizativo.”

“La resiliencia mostrada por el personal en la grave crisis del 2012-2014”

“En la época de los grandes proyectos de banderolas realizadas por el antiguo método de serigrafia, nuestros serígrafos se comportaron como verdaderos artistas trabajando la cuatricromía con largas jornadas de trabajo e incontables pruebas logrando la excelencia de su trabajo.”

Nuestra compañera Mariló, de administración, entro a formar parte del equipo con 24 años…

“Si hemos tenido algún tipo de problema personal o de salud, el equipo de Dirección siempre nos ha escuchado y ha intentado ayudar en la medida de sus posibilidades.”

“Considero que la empresa siempre ha estado presente en los momentos difíciles de los empleados, sobre todo cuando ha fallecido algún familiar cercano, ha asistido a los funerales o ha facilitado que el resto de equipo haya podido ir.”

Pero también personas que no llevan tanto en el equipo, pueden ofrecer algunas anécdotas que han vivido en Logopost.

Edu, nuestro experto en tecnología nos cuenta…

“La anécdota más reciente y que para mi tuvo un gran impacto fue cuando mi hija tuvo un accidente que le obligaba a llevar silla de ruedas por un tiempo. Hablando con Auxi  sobre otros temas le comenté lo que le había pasado a mi hija y que estaba buscando una silla de ruedas. En cuestión de minutos me consiguió una  silla de rueda sin ningún coste el mismo día.

Lo que valoro mucho fue el interés mostrado y la gestión por parte de Auxi, al momento, sin necesidad de yo pedírselo actuó como una madre y eso me ayudo a resolver ese tema sin mayor tropiezo”.

Laura, una de nuestras compañeras del equipo de diseño…

“Desde el día que entré me sentí muy acogida, con la sensación de que formaba parte de la empresa desde hace muchos años y que conocía a todos desde siempre.

El equipo fue un pilar fundamental, tras la pandemia, donde nos había tocado teletrabajar, me di cuenta de lo a gusto que estaba viniendo a la oficina y que el teletrabajo era una modalidad para mí solo cuando fuera necesario”.

“Recuerdo con mucho cariño los jueves antes de pandemia cuando íbamos a “la Chelo” a comer un gran festín como si fuera una comida familiar”.

“En general, creo que somos una gran familia, cercana, con mucha confianza, y que sabemos celebrar lo bueno y apoyar en lo malo”.

Una pequeña gran familia

Ser una empresa centrada en las personas es siempre un reto, porque implica exponerse a múltiples formas de pensar y sentir que, por supuesto, incluye recibir críticas. Pero las personas que han estado al frente de Logopost a lo largo de los años, siempre han intentado llevar esa intención de ser una pequeña gran familia en todo lo que hacen, demostrando una gran cercanía hacia clientes, proveedores y equipo, e intentando generar un ambiente de trabajo positivo.

Esta actitud empática y sensible hacia las personas ha sido clave para el éxito de la empresa a lo largo del tiempo, ya que ha generado un gran sentimiento de comunidad (familia) entre los miembros del equipo y, además, ha acabado proyectando una imagen positiva de la empresa hacia el exterior, lo que ha acabado beneficiando a toda la empresa en su conjunto

Aunque parezca un poco “cursi” nos gusta decir que Logopost es una empresa familiar, pero no solo porque esté liderada por una familia, sino porque entre todos los que la componemos formamos una familia. Una familia laboral, pero una familia, en la que, al fin y al cabo, todos remamos en la misma dirección.

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